Ante la denuncia de violación sexual de una universitaria contra Jaris Mujica, no fue PROMSEX quien denunció al potencial violador, que en este caso era su investigador asociado. Tuvo que ser la propia víctima representada por unas decenas de sus compañeras las que a pleno grito en el patio de la Facultad de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica del Perú – PUCP acusaron a Jaris Mujica como violador.

Tremendo escándalo que Mujica haya sido en público un reconocido y premiado por PROMSEX por su supuesta lucha contra los abusos sexuales contra la mujer y en la realidad sea un violador sexual de alumnas en el centro de estudios donde ejerce como profesor. El típico caso denunciado por PROMSEX, el de un depredador sexual que abusa de su situación de poder sobre víctimas en situación de vulnerabilidad por la autoridad que ejerce sobre ellas. Sólo que ahora sucedía al interior del núcleo íntimo de estos “luchadores sociales por los derechos de la mujer”.

Correspondía por tanto que PROMSEX denunciara y disipara toda duda sobre un posible encubrimiento. Y no fue así. Más bien, el escándalo se destapó por una asamblea donde alumnas denunciaron tanto a Jaris Mujica como a Carlos Alza, otro profesor de la PUCP que incluso ha huido del país.

Recién 3 días después es que PROMSEX publicó un comunicado cuyo único propósito es contar una historia sobre el caso buscando (infructuosamente) librarse de responsabilidades. Curiosamente, el mismo día en que Jaris Mujica también cuenta la misma historia a manera de descargo en su página de Facebook.

Dice Mujica: “La Asamblea (de PROMSEX) no asumió en ningún momento mi culpabilidad, ni realizó un proceso, ni se acreditó falta alguna, como consta en los documentos internos de la asociación. Sin embargo, la ONG solicitó mi renuncia para evitar a que esa información perjudicara el valioso trabajo que realizan…”. Es decir, no consideró la posible veracidad de la alumna que denunciaba a Mujica. Le creyó al denunciado y no a la víctima.

Esto increíblemente está corroborado en el comunicado de PROMSEX.  Sí, la misma ONG que lucha contra las violaciones sexuales afirma que la alumna “solicitó no difundir su testimonio”. Nótese que cambian lo que evidentemente es una denuncia de un delito grave por la palabra “testimonio”.

El testimonio del acusado de violación sexual Jaris Mujica, y el comunicado de PROMSEX concuerdan sospechosa y simultáneamente, tres días después del escándalo,  en que se acordó una renuncia silenciosa que solo consta en actas y documentos oficiales que no se han mostrado.

Es decir, que ante un posible acto de violación sexual por parte de un miembro de su organización, ninguno de los directivos – Susana Chavez o Rossina Guerrero – creyó conveniente aplicar algún protocolo de ayuda a la víctima de violación que acudió a ellos en marzo de 2017, ya sea denunciando el hecho ante las autoridades o advirtiendo a la PUCP donde el presunto violador trabaja tratando de evitar que hayan otras posibles víctimas mientras se investiga el caso.

Silencio por año y medio. Y todos sabemos que el silencio no beneficia de ninguna manera a las víctimas actuales o potenciales sino al victimario. Que no lo sepa, ni lo aplique PROMSEX es de Ripley, ¡aunque Usted no lo crea!

Al parecer, PROMSEX puso por delante su reputación, sin importarle lo que le pase a una víctima u otras posibles víctimas.

PROMSEX es una organización que supuestamente lucha contra la violencia hacia la mujer y publica textos de cómo prevenir esta misma violencia, sin embargo no se preocuparon por ayudar a la víctima ni tampoco hacerle seguimiento. Es innegable que la denuncia los tomó por sorpresa. Y solo atinaron a tratar de limpiarse en el caso de Mujica porque les salpica. Sobre el caso de Alza, ni una sola palabra.

Ante estos hechos, preguntamos a la opinión pública: ¿A PROMSEX realmente le interesa ayudar a la mujer o sólo les interesa promover su agenda del aborto?

En la página web de la PUCP, Mujica aparece como magíster en Ciencia Política y Licenciado en Antropología. Se desempeñaba como docente ordinario y a tiempo completo en dicha casa de estudios. ¿Qué dirán el Gran Canciller de esa universidad y los demás obispos que lo acompañan? Y de comprobarse estos terribles hechos, ¿Harán que las autoridades de la PUCP pidan perdón público? ¿Cancelarán el diplomado de género que tanto Mujica como Alza han promovido desde sus cargos de docencia en la PUCP?  ¿Sancionarán a Mujica y a Alza y a otros que aparezcan en el futuro? ¿Indemnizarán a las víctimas? O publicarán un comunicado al estilo de PROMSEX contándonos que le suprimieron las clases en este ciclo con esa misma historia de la “renuncia silenciosa”.

Pantallazo del tuit borrado de Lucero Cuba, ex trabajadora de PROMSEX:

Diversos colectivos ya han denunciado el caso y exigen tanto a PROMSEX como a la PUCP una respuesta y respaldo a su comunidad:

¿Qué espera PROMSEX para denunciar, por qué la PUCP no hizo nada para proteger a su alumna? 

Fuente: