Ayer anunciamos con mucho entusiasmo que la 48 Asamblea General OEA había desechado en sus resoluciones el lenguaje propuesto por grupos políticos LGTBI. Esto marca un hito muy importante para las organizaciones de la sociedad civil en el ámbito de la OEA. La presencia y efectiva participación de estos activistas a favor de la vida y la familia de toda América Latina ya es habitual. Aumenta día a día la acogida a sus propuestas por los embajadores de los estados. Y al mismo tiempo, se evidencia y disminuye el respaldo al contrabando ideológico que por años había penetrado estas resoluciones de la OEA. Cada vez es más difícil que pasen inadvertidos los malos funcionarios que se someten a estos lobbies ideológicos para ir en contra de las leyes que protegen la vida y la familia en sus propios países.

En las dos últimas décadas, el sistema de la OEA se ha visto invadido por lobbies que han ido sembrando términos como “salud sexual y reproductiva”, “identidad de género”, “orientación sexual”, “personas LGTBI”, entre otros. Todos derivados del término “género” que, como lo explican los grupos políticos que lo promueven, no es la igualdad entre hombres y mujeres. Para estos grupos es la eliminación de las categorías hombre y mujer para reemplazarla por la diversidad de “géneros” que comenzaron llamando LGTBI pero hoy sabemos que pretenden el vale-todo en las preferenciales sexuales y pronto le faltarán letras del abecedario.

Este año el lobby LGTBI se había propuesto introducir el término “intersex”, validar la polémica Opinión Consultiva de Costa Rica a la Corte Interamericana de Derechos Humanos que pretende obligar a todos los países a legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo, e incorporar el término “salud sexual y reproductiva” (con su connotación de aborto provocado) en una resolución sobre el rol de la Mecanismo de Seguimiento de la Convención de Belem do Pará – MESECVI. Y todo ello fue rechazado por el consenso de delegados de los estados reunidos en Washington DC para la 48 Asamblea General OEA.

Obviamente quedo mucho camino por recorrer en este proceso de des-ideologizar el ámbito de la OEA. Los grupos políticos de “género” cuentan con generosos financiamientos europeos y de las grandes ONGs abortistas. Los grupos de la sociedad civil que han comenzado a revertir esta colonización ideológica cuentan con la fuerza de su convicción y el sentido común. Los próximos años nos traerán los detalles de esta batalla cultural. Pero ya comenzó un proceso que será difícil de revertir aun con todo el dinero del mundo.