La persecución de los cristianos en Occidente es algo real, un hecho que ya no se puede negar y que a medida que pasa el tiempo empeora.

Aunque no se puede comparar este tipo de persecuciones con la caza que sufren los cristianos en países como Nigeria, Siria o Irak por grupos terroristas como IS o Boko Haram donde están perdiendo su vida por defender su fe, lo cierto es que las amenazas hacía los cristianos ya es algo a escala mundial.

En concreto, en Estados Unidos y Europa, no son los terroristas los que persiguen a los cristianos, por lo menos por ahora, sino el colectivo LGTBI. Muchas familias cristianas se sienten amenazadas, discriminadas y boicoteadas porque se niegan a simpatizar con el colectivo pro gay.

“Cada año hay menos libertad religiosa a los cristianos pero hay más libertades para los lobbys libertinos”, así lo expresa el medio LifeSiteNews que ha recopilado algunos testimonios de empresarios cristianos que por mantener su fe han perdido sus negocios.

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Aarón y Melissa Klein tuvieron que cerrar su negocio tras la amenazas que recibieron por parte del colectivo LGTBI

En 2013 en el estado de Oregón, Aarón y Melissa Klein un matrimonio de pasteleros que dirigen desde hace años una empresa de tartas de boda fueron el blanco de una campaña de odio por parte del LGTBI.

Un día recibieron la llamada de un cliente que quería encargarles la tarta de su boda, los Klein aceptaron de inmediato, pero cuando se dieron cuenta que la tarta era para una pareja homosexual, tuvieron que rechazar el encargo. A pesar del enfado del cliente, el matrimonio se disculpó y aseguró que su ética cristiana se lo impedía, aun así aconsejaron al cliente varias pastelerías de la zona que sí aceptarían su encargo.

Después de años de trabajo los Klein cerraron su pastelería dejándoles en la calle al cuidado de sus cinco hijos

Pensaron que todo estaba solucionado cuando al día siguiente recibieron una denuncia junto con una multa de 144.000 dólares. La pareja declaró que no tenía tanto dinero y que no podían hacer frente a la multa, fue entonces cuando los activistas LGTBI comenzaron una campaña de odio hacía los Klein exigiendo el cierre de la pastelería.

Lo lograron. Después de años de trabajo para sacar su negocio adelante, Aarón y Melissa se vieron obligados a cerrar dejándoles a en la calle al cuidado de sus cinco hijos.

Una pareja de lesbianas denunció a los empresarios cristianos de una finca de bodas a pagar 12.000 dólares/WinldflowersInn

Una pareja de lesbianas denunció a los empresarios cristianos de una finca de bodas a pagar 12.000 dólares/WinldflowersInn

En verano de mismo año en el estado de Vermont, una pareja de lesbianas acudió a la finca Wildflower Inn porque estaban interesadas en celebrar la recepción de su boda allí.

A esta finca de bodas les denunciaron por “homófobos” y tuvieron que pagar a una pareja de lesbianas 12.000 dólares

Los directores de la finca les comunicaron que eran cristianos y que iban a mantener su fe, por ello tenían que reflexionar si les permitían celebrar la boda en la finca. Al día siguiente, llamaron a la pareja de lesbianas y les comunicaron que a pesar de sus creencias, sí aceptaban que celebraran la recepción de su boda.

No sirvió de nada, la pareja de lesbianas ya les había denunciado por “homófobos”. La empresa tuvo que indemnizar a la pareja de lesbianas con 12.000 dólares.

Lo mismo le pasó a Robert Y Cynthia Gifford los propietarios de una granja en el Estado de Nueva York cuando se negaron a celebrar la boda de una pareja de lesbianas. Por ello, la División de Derechos Humanos del Estado de Nueva York les condenó por haber violado los derechos civiles de la pareja. 

Tuvieron que pagar 10.000 dólares al Estado y 3.000 dólares adicionales a la pareja por “por daños y perjuicios”.

Los dueños de una pastelería sufrieron una grave campaña de odio por parte de la comunidad LGTBI que les amenazaron y les tacharon de homófobos

Al año siguiente en 2014, Randy and Trish McGath dueños de pastelería en el estado de Indiana sufrieron también una grave campaña de odio por parte de la comunidad LGTBI que les amenazaron y les tacharon de homófobos por haberse negado a hacer un pastel de boda a una pareja homosexual.

Barronelle Stutzman florista y cristiana fue denunciada por no querer hacer los arreglos florales de una boda de lesbianas/adflegal.org

Barronelle Stutzman florista y cristiana fue denunciada por no querer hacer los arreglos florales de una boda de lesbianas/adflegal.org

En 2015 Baronelle Stutzman florista y propietaria de la empresa de arreglos florales Alene’s Flowers situada en el estado de Washington fue denunciada por no querer hacer el ramo de novia a dos lesbianas.

Lo cierto es que la pareja de lesbianas eran clientas habituales de la floristería y la dueña asegura que nunca tuvo problema en venderlas flores, “pero es diferente hacer un arreglo florar para decorar una casa a hacerlo para una boda, mi ética cristiana me lo impedía”, aseguró Stutzman a un medio local.

Por ello tuvo que pagar 1.000 dólares de multa y afrontar mensajes y pintadas con mensajes de odio en su local.

El matrimonio cristiano que dirigía una capilla tuvo que cerrar su negocio porque no pudieron hacer frente a la multa por parte de una pareja gay

Peor lo pasaron Richard y Betty Odgaard que se vieron obligados a cerrar el negocio porque no pudieron aguantar más la campaña de odio que estaban recibiendo por parte de los activistas pro gays.

Esta pareja de Iowa dirigía una una capilla de ceremonias muy famosa pero cuando se negaron a celebrar la boda de una pareja gay, la comunidad LGTBI se les echó encima. Además fueron multados con 5.000 dólares, para hacer frente a la multa tuvieron que clausurar el establecimiento.

Sin embargo, el odio del colectivo LGTBI no solo explota cuando no les dejan salirse con la suya, sino que las campañas contra empresas cristianas va más allá.

Activistas pro gays llegaron a incendiar una pizzería simplemente porque los dueños eran cristianos

La familia O’Connor propietaria de una pizzería de un pueblo pequeño en Indiana era conocida en el vecindario por ser cristianos, algo que no todo el mundo respetaba.

De un día para otro, la familia empezó a recibir amenazas anónimas, cada mañana se encontraban graffitis con mensajes anticristianos en la entrada de su local y gente que acudía a insultarles.

Pero a medida que pasaban las semanas, la situación empeoró, su página web fue hackeada y los activistas pro gays les llegaron a incendiar el local simplemente por ser cristianos.

La familia que se vio obligada a irse del pueblo.

Esta lista es un pequeño extracto de lo que está pasando en Estados Unidos y en Europa donde a la vez que se predican mensajes de “tolerancia, solidaridad y respeto” para la inclusión de la comunidad LGTBI, se falta al respeto por quién defiende todavía los valores tradicionales.

Fuente: Actuall

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