El profesor Wardle denuncia que los académicos se encuentran ante un fenómeno social que les prohíbe pronunciarse en contra del matrimonio homosexual y en contra de que adopten.

La censura del colectivo LGTBI no tiene límites, el intento de imponer su soberanía ideológica por encima del respeto a la libertad de opinión está dejando víctimas en todos los ámbitos de la sociedad.

Las víctimas en este caso son el colectivo de profesores y académicos de las universidades americanas.

El abogado y profesor de Derecho de Familia de la Universidad de Brigham Young, Lynn Wardle, ha denunciado los problemas que están sufriendo los académicos, profesores, científicos y demás estudiosos cuando intentan defender públicamente el matrimonio natural por encima del “matrimonio” entre personas del mismo sexo.

“Los académicos se encuentran ante un fenómeno social que les prohíbe pronunciarse en contra del matrimonio homosexual y en contra de que adopten”

El profesor, especializado en la defensa de temas como el matrimonio natural, la defensa de la vida y la libertad de expresión, que actualmente colabora con la Organización Nacional para la Investigación y Terapia de la Homosexualidad (NARTH), ha publicado un artículo de opinión en el portal therapeuticchoice.com destacando que actualmente “los académicos se encuentran ante un fenómeno social que les prohíbe pronunciarse en contra del matrimonio homosexual y en contra de que adopten”.

El profesor y abogado de familia Lynn Wardle/Brigham Young
El profesor y abogado de familia Lynn Wardle/Brigham Young

De hecho, el profesor asegura que apoyar los derechos de los homosexuales se premia con un caché elevado dentro de la vida académica; en cambio la oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo es tratado como homofobia, estrechez de miras, y falta de profesionalidad, llegando a ser “potencialmente perjudicial para los académicos”.

Wardle relata en su artículo varios ejemplos de colegas que han sido atacados por el colectivo LGBTI después de haber expresado su opinión en contra de ellos.

Uno de los testimonios que recalca es el de un profesor de una universidad privada de élite en EEUU que tras detectar la presión del colectivo LGTB sobre los distintos departamentos y las aulas, saltó en contra asegurando que estaban en la universidad para centrarse en sus estudios.

Lo que hizo fue abrir la caja de Pandora. Por expresar su opinión, tuvo que enfrentarse a una gran campaña de odio contra su persona.

Acusaron al profesor de ser “un repugnante seguidor de una campaña homofóbica”

Los alumnos boicotearon sus clases, el campus se llenó de pancartas contra él, en el periódico universitario lo ridiculizaron, las asociaciones estudiantiles pidieron su despido en una carta acusando al profesor de ser “un repugnante seguidor de una campaña homofóbica”.

Otro caso se dio en la Universidad de Michigan, donde miembros de una organización de derechos de homosexuales pidieron la renuncia de uno de los vicerrectores. ¿Motivo? Se había atrevido a cuestionar la financiación de un programa para gays y lesbianas.

Una técnica mafiosa, impensable en un país democrático. Pero el lobby LGTB de esa universidad no consintió que aquel profesor osara criticar las ayudas económicas que se otorgaban al matrimonio homosexual.

La lista de profesores y académicos amenazados es cada vez más larga. Según el profesor Lynn Wardle las tácticas de intimidación que utiliza el colectivo LGTBI se asemejan a actos vandálicos que se basan en el odio, la venganza, el ataque y las represalias violentas.

Unos hechos lamentables que contradicen la filosofía que les define, según afirma el propio colectivo LGTBI: amor, inclusión y solidaridad.

Debido a estas amenazas, el profesor asegura que hablar en contra del colectivo LGTBI se ha vuelto un tabú en toda la sociedad científica universitaria por el alto precio que pagan si se expresan en contra del matrimonio gay o las adopciones.

“Pero después de todos los problemas os digo que no estáis solos, en mi experiencia os diré que aunque haya episodios desagradables, la verdad no se puede acallar”, afirma el profesor.

Marginado por defender a la familia

El propio Wardle ha sufrido amenazas y episodios de odio. Cuenta que durante una conferencia anual sobre leyes familiares organizada por la Asociación Americana de Escuelas de Derecho (3.000 profesores), fue ridiculizado en público.

Durante una de las ponencias, se trató el tema de la ‘redefinición de familia’ en la que invitaron al profesor para que diese su punto de vista sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Le marginaron, le hicieron el vacío y tuvo que almorzar separado del resto de los profesores

“Fui fiel a mis principios y planteé mi preocupación por la crianza de los hijos en parejas homosexuales; y pregunté si las parejas del mismo sexo llegarían a contribuir tanto como las familias naturales con el fin de demostrar que sí que hay una diferencia clara entre ambos modelos de matrimonio”, relata.

Cuando terminó de exponer su punto de vista, una mujer entre el público se levantó y comenzó a gritarle. “Fue más bien un estallido de odio, empezó a gritar diciendo que era lesbiana y que estaba criando a su hijo junto a su pareja y que estaba muy enfadada conmigo por criticar su modelo de vida. Me sorprendió su impulsividad, pero no me intimidó”.

Sin embargo, el estallido de esta mujer sí afectó al resto de oyentes, el profesor cuenta que después de su agresiva intervención ya nadie se atrevió a hablar en contra del matrimonio homosexual o la crianza de sus hijos. El vergonzoso arrebato funcionó.

Pero éste no es un hecho aislado. El profesor Wardle ha sufrido otros episodios de odio por parte de personas pro LGTBI. Así lo relata:

“En otra ocasión me invitaron a una Facultad de Derecho para dar una ponencia sobre familia y cuando surgieron de nuevo las preguntas acerca de los matrimonios del mismo sexo, respondí mi teoría de siempre: ‘¿Realmente contribuyen más a la sociedad los matrimonios del mismo sexo que los matrimonios tradicionales entre hombre y mujer?’”.

Lo pagó caro. Durante la hora de la comida le hicieron el vacío y tuvo que almorzar solo, marginado en una mesa aparte del resto de invitados.

“Sabía a lo que me enfrentaba, pero que me apartaran a otra mesa me sorprendió, aun así al rato vino una mujer y me dijo: ‘¿No es esto notable?, sin duda hay un esfuerzo para marginar a los defensores de la familia natural, siento que esté usted en esta situación’”.

Después de la comida, el profesor tenía que seguir con la ponencia, pero ya nadie le miraba a los ojos, la mayoría eran lesbianas o simpatizantes pro LGTBI: “Fue la ponencia más larga de mi vida- relata- realmente había una campaña para ignorar lo que tenía que decir”.

Sin embargo, cuando terminó, “un profesor de Derecho se acercó y me dijo: ‘Lynn estoy completamente de acuerdo con lo que ha dicho, ¡completamente!’”

Pero aún así, le confesó que no estaba dispuesto a decir nada abiertamente en contra del colectivo. “Es normal, nadie quiere perder ni su reputación ni su trabajo, pero el silencio sobre este tema es sinónimo de intimidación”, sentencia Wardle.

Muchas personas de diversas disciplinas se han enfrentado a experiencias similares a las de este docente. “Yo cuento mi experiencia como abogado de familia, pero sé que muchas ramas del derecho, la sociología o la psicología  han sufrido también por intentar explicar las diferencias que hay entre matrimonio natural y matrimonio entre personas del mismo sexo”, asegura.

“Dejemos un legado”

“Creo realmente que estamos ante un fenómeno sociológico para silenciar a las minorías que defienden la familia tradicional y en cambio hay un apoyo abrumador a quienes defienden estilos de familia diversos”, asegura.

Pero a pesar del acoso que reciben, Wardle hace un llamamiento para que no se dejen silenciar frente a la mayoría y que sean valientes para hablar sobre la realidad del colectivo que defiende los “derechos de gays y lesbianas” por encima del resto.

“Muchos de nosotros no tendremos ni reconocimiento, ni apoyo entre nuestros compañeros, pero dejaremos un legado muy importante para nuestros pacientes y para la profesión”, concluye.

Fuente: Actuall