El alcalde Valentín Fernández de Nuevo Chimbote ha reiterado una y otra vez su disposición a reeditar un libro chileno que promueve el sexo anal, alienta el uso del semen como crema facial y promueve la promiscuidad. ¡Todo esto para escolares! Y Fernández hace oídos sordos de las críticas completamente fundamentadas que han hecho en el mismo Chile contra este manual.

¿Y nos quedaremos callados?

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En su momento, el senador chileno Manuel José Ossandón dijo que el manual que tanto le gusta al alcalde Fernández promueve no la educación sexual, sino la “deformación sexual”.

“Yo creo que los departamentos de Educación si tienen que hacer educación sexual, no deformación sexual”, dijo, pues este tipo de guías terminan “despertando y enseñando cosas que las niñitas estaban jugando a las muñecas y les estaban hablando cosas que no entendían”.

El libro no solo enseña cómo tener sexo anal, sino a estimular sexualmente a los niños “mediante la penetración con un dedo, con un juguete sexual especialmente diseñado para uso anal (…) o con otro pene”.

Para el senador chileno Ossandón, “eso no es sexo, eso no ha sido nunca sexo, ese sexo anal que dicen no es sexo, es otra cosa”.

El director ejecutivo del programa de sexualidad y afectividad Teen Star, Miguel del Río, dijo al diario chileno El Demócrata que las guías que quiere distribuir Fernández en Nuevo Chimbote “se está disociando a la persona de sus genitales. La sexualidad es mucho más que los genitales, es algo que abarca a todo el ser humano”.

¿Esa es la educación sexual que queremos para nuestros hijos? ¿Una educación genitalizada?

Nicolás Cerda, psicólogo adolescente y adulto de la Universidad Gabriela Mistral y director del Centro Terapéutico Educacional Integral (CTEI), también dijo que “la sexualidad no es solo el acto coital. Este libro deja de lado la emocionalidad, la espiritualidad y la maternidad, la que presenta como si fuera algo malo”.

El libro del alcalde de Nuevo Chimbote “desvirtúa la sexualidad” y “genera una confusión en la etapa de desarrollo sexual”, haciendo que los niños crean que “todo está permitido”.

“Se está hipersexualizando a los adolescentes, de una manera muy simplista, de muy bajo calibre, muy explícita. Además es súper invasivo para las niñas, porque se está descuidando la importancia del pudor”, criticó el psicólogo.

Christine de Marcellus Vollmer, presidenta de la Alianza Latinoamericana para la Familia (ALAFA) y quien lleva 30 años en Estados Unidos estudiando los efectos de la información genital explícita, dijo que “este tipo de información que vende la promiscuidad viene por el interés de la industria farmacológica, quien gana de varias maneras”.

“Primero ganan con los productos que venden, tales como contraceptivos, lubricantes, y productos descritos en este libro; luego con toda la gama de antibióticos para remediar las enfermedades que los adolescentes comparten”, explicó.

También “ganan muchísimo es la industria del InVitro, porque las adolescentes engañadas por toda esta ‘información’ resultan en altísimo porcentaje estériles al momento de querer tener un hijo (por Clamydia, etc.)”.

“Hay varios psiquiatras que han demostrado que este tipo de información explicita es una violación mental a los niños y adolescentes, que quedan marcados de por vida (…) El primero que escribió sobre esto fue el mismo Sigmund Freud, ciertamente ni conservador ni puritano”, agrega.

Este tipo de libros, dijo la experta causa un gran perjuicio a los menores, pues “el daño es a su capacitad de gozar luego de una relación de amor estable”.

Todas estas críticas a Valentín Fernández parece no importarle. Él simplemente quiere publicar a toda costa esta guía que promueve el sexo anal en escolares.