Mónica Mares y su hijo Caleb Peterson, que ahora dicen que son pareja / Daily Mail

La dictadura del relativismo de la que tanto habló el Papa Benedicto XVI está de plena actualidad y las consecuencias son cada vez más visibles, algo que va unido al fulgurante declive moral de Occidente.

Cuando todo es relativo y las consecuencias de los actos no tienen importancia se producen, entre otras muchas cosas, numerosos casos de incesto. Y es que la hipersexualización de la sociedad y la ideología de género son sólo algunos tentáculos de esta nueva dictadura.

Recientemente en España se promocionó el incesto en un programa de televisión. En la cadena Telecinco dos hermanos se mostraban orgullosos de estar enamorados e iban a sorprender a sus padres anunciándoles que se iban a casar. Y todo ello emitido en horario infantil y ante las risas y aplausos de todos los presentes.

Ahora se conoce un nuevo caso, si cabe más estrambótico aún. Se ha producido en Estados Unidos y en esta ocasión tiene como protagonistas a una madre y su hijo, que dicen estar “locamente enamorados” y han pedido a la Justicia poder vivir como pareja.

En 50 de los estados de EEUU el incesto es delito, incluido Nuevo México donde reside ella, por lo que se pueden enfrentar a una pena de cárcel de 18 meses.

Mónica Mares tiene 36 años y su hijo Caleb tan sólo 19. Según informa Confilegal, ella tenía 16 cuando se quedó embarazada y dio a su hijo en adopción. Casi dos décadas después ella quiso conocer a aquel bebé hecho ya un hombre y acudió a Texas a la casa de los padres adoptivos después de haberle localizado por Facebook. Y así fue cómo se conocieron.

Mónica tiene otros nueve hijos más y aún así sigue pidiendo a la Justicia el poder tener una relación con el que es su décimo vástago

Pero en esta rocambolesca y disparatada historia las cosas siempre pueden ir a peor y es queMónica tiene otros nueve hijos más y aún así sigue pidiendo a la Justicia el poder tener una relación con el que es su décimo vástago.

En una entrevista en un medio británico esta mujer relata que “la primera vez que vi a mi hijo en persona fui muy feliz y le di un abrazo muy grande. Sentí mariposas en el estómago”. Además, afirma que está dispuesta a “arriesgar todo porque está locamente enamorada”.

A su vez, el hijo afirma que tras conocer a su madre estuvieron dos semanas conociéndose hasta que él se lanzó a besar en los labios a la mujer que le dio a luz. “Los dos somos adultos y tomamos nuestras propias decisiones. Nos amamos con todo el corazón”, asegura él.

Mónica: “Mis niños lo aman, mi familia también. Nada puede evitar que estemos juntos: ni los tribunales, ni la cárcel, nada. Tengo que estar con él.

Y es que en el colmo del esperpento, Caleb se fue a vivir a la casa de su madre junto a sus nueve hermanastros hasta que éstos empezaron a llamarle “papá”.

Mientras tanto, ella afirma que estaría dispuesta a dejar de ver a sus hijos si tuviera que elegir entre ellos y “su amor”. “Mis niños lo aman, mi familia también. Nada puede evitar que estemos juntos: ni los tribunales, ni la cárcel, nada. Tengo que estar con él. Cuando salga de la cárcel, si voy, me mudaré a un estado que nos permita estar juntos”.

Y es que tras varios meses viviendo juntos como pareja y con el resto de niños la Policía intervino y los detuvo siendo acusados de incesto. Esto es lo que ocurre cuando todo es relativo y no existe nada absoluto.